Erotismo boca a boca
Nina Reis
El espíritu de los ángeles retoma sus relatos. Se nutren de pensamientos. Se enamoraran de la propia esencia.
El límite de la creación que separa almas y ángeles.
El planeta gira millones de veces sobre su órbita.
Los expulsados de *Ganímedes.
Recién llegados, boca abajo, se enlagunan hasta recobrar los sentidos. En silencio abandonan su caparazón. Angustia y placer resbalan al encuentro de sus destinos. Se expanden y reclaman su espacio. Las moléculas se comprimen de impenetrabilidad. En un movimiento acelerado y violento se rompen.
El útero agua se dilata. La energía se condensa.
Abren los ojos, ahuyentan sus miedos.
Desde el principio, carne, agua y deseo reconstituyen el preámbulo del génesis.
Y seguimos:
Por detrás del silencio
donde la carne es un animal azul o verdes delirios
polizón de huracanes
de atentas llamaradas
santificada entrega
transgresora
bebida de nuestra propia boca.
no pienso
que no te tendré esta noche
que eres una condena
abrazado a mis pies
una luz que se apaga
y cae de tristeza
una pesadilla de kilómetros de agua
un extraño hombre cubierto de sal
yo te quiero
lluvia corta
entre mis piernas
o quizá desaguada en tus dedos
No sé
cómo vivir la soledad
de mis manos
recoger pedazos desde la calma aparente de mi muerte
escándalo y tristeza de mi piel
nadie convence
a mis ovarios
a mis líquidos
ni a la planta de mis pies
tan acostumbrados a esta rebelión de carne
he dejado mi voz
proclamar una huelga de pájaros
y me sorprendo llevándote en mis costillas.
todos los días meridianas mi cuerpo
me moldeas bajo tu techo
me acorralas entre tus palabras
me gozas entre tus dedos
hasta nacer uvas en tu parral
es que mi presencia te inunda la casa
anestesia tu espalda
autoriza el silencio
de carne y hueso
mientras bailo
ruidosamente
en tus sudores
me has metido en tu boca
en tu garganta de infierno y cielo
en esa boca obscena
que me traga y me muerde
cuando me descanso en sus dientes
cada vez que me derramo
bebo tus mujeres presas en la saliva
animal feroz que apenas toca la manzana y otros paraísos.
Para descubrir la piel
La entrega es pretexto
para lamer los instintos.
La baba de las entrañas.
El amor de los que aman.
La piel desde la sombra.
La forma de vivir después de cada viento.
El placer silencioso de morirse
en cada ceremonia de bocas.
La lengua con su memoria esférica
reencarnada en agua.
Los poros de los labios cubiertos de melanina
por donde el sexo migra
y alcanza la muerte de los gemidos.
ayer
La cama era nido hueco
sin piel
un estallido desde la nada
que él recorría
con sus caricias de fantasma
océano amanecido entrepiernas
mi pecho izquierdo
esta montaña de carne
convocaba sin pudor
al hombre que saborea
su demencia
la demencia de los que aman
el pedazo cruel de su costilla
o un enmarañado de carne sobre su vientre
sin saber
él fecundó la serpiente
y todas las manzanas del Paraíso
yo te prometí
severas noches
y tú me despegaste de tu vientre
de tus naranjas
sin embargo la casa es sorda
y todo continúa con sus hábitos de locura
tu lengua sobre las paredes
-siempre a las cuatro de la tarde-
sopla de arriba y de costado
mientras cavo mi ombligo
y paso lentamente de líquido a gaseoso
quien besará tus labios
no sé..
me callo
para después negar
tu muerte en una hoja.
En tus ramas
las promesas
serán agua en los ojos
y cada vez más me aproximaré a tus heridas
imposible dejar de creer
en tu sombra temblorosa olvidada de los poros
remolinos sobre el vidrio
huellas de antiguos presagios
entonces cerraré la ventana
y todos los compromisos con las gotas
en cada rincón flotará mi sed
y la sangre desbordará por la piel
y mi lengua no amanecerá con los espejos
porque guardará la noche
aunque tape la cara
sin libar amaneceres
y mi angustia germine
en cada pedazo de luz
recogeré hojarascas
hasta que mis manos
se caigan de humedad y tristeza
en la noche de aguas
en el día de luces